jueves, julio 26, 2007

¿Cuál será la contribución desde tu posición para fortalecer la educación?


¿Cuál será la contribución desde tu posición para fortalecer la educación?

Desde mi modesta posición de educadora venezolana en una pequeña ciudad provinciana, pienso que mi contribución para fortalecer nuestra educación está en el fiel cumplimiento de mis roles como docente. En la medida que cumpla como formadora de valores, como facilitadora de aprendizajes, como investigadora del hecho educativo, como persona creativa e innovadora que está abierta al cambio y dispuesta a experimentar con el uso de nuevas tecnologías, herramientas y recursos que faciliten el acceso al conocimiento a mis estudiantes, en esa medida estaré aportando mi granito de arena para que nuestra educación esté a la altura de los retos y exigencias que imponen las nuevas realidades de nuestro desarrollo económico y social.

Lo anterior supone, lógicamente, un compromiso real y militante con mi nación, con mi pueblo y mi patria. Porque si no estoy plenamente identificada con los ideales, intereses y objetivos del colectivo nacional, sino estudio, trabajo e investigo para servir a mis semejantes, a mis hermanos, si, por el contrario, lo hago esencialmente para satisfacer mis apetencias personales, entonces actuaré guiada por intereses egoístas y mezquinos y poco me importará si lo que hago es bueno y fortalece la educación, y sólo me interesará la paga del quince y último, no seré una educadora, sino alguien que se limita a dar clases sin importar los resultados de las mismas. Sería alguien que se traiciona a sí misma y a los suyos.

Entiendo y asumo el ideal de Simón Rodríguez: ser una docente integral. Sueño con ser una educadora que instruye y educa a niños, jóvenes y adultos, pero por sobre todas las cosas, alguien que contribuye a formar espíritus para lo noble, para lo grande, para el amor, la libertad, la solidaridad, la fraternidad, para lo sublime.

Asumo el uso de las tecnologías de la información y comunicación como un instrumento, como un medio, no como un fin en sí mismo. Ellas pueden ser útiles para el proceso de aprendizaje pero pueden constituirse en una amenaza en tanto que envilezcan, esclavicen o prostituyan el espíritu humano. Por ello debemos estar alertas ante la pretensión de las grandes corporaciones transnacionales de convertirnos en simples consumidores de tecnologías que ayudan a saciar sus ansias de acumulación de ganancias y capital.

En síntesis, si cada docente, donde quiera que esté, asume el compromiso con los valores trascendentales de su vocación y cumple con la visión ética del educador humanista, estará fortaleciendo la educación toda, pues su acción irradiará positivamente hacia todos los horizontes de la patria.