
¿Qué escenario visualiza en nuestras organizaciones de aprendizaje para enfrentar los desafíos de este siglo?
El escenario futuro de nuestros centros educativos, en todos sus niveles, está condicionado por la consolidación y profundización del proceso de cambios que se vive en Venezuela actualmente. Si el proceso bolivariano –tal como se espera- supera los escollos, trampas y ataques de las fuerzas internas y externas que lo adversan, y afianza definitivamente la política de desarrollo independiente y soberana que viene impulsando, el contexto para el sistema educativo venezolano será muy propicio para su avance y para apuntalar las transformaciones que están previstas.
Si, por el contrario, las fuerzas opuestas al proceso bolivariano logran salir airosas, indudablemente el escenario para nuestro sistema educativo no será el más favorable. Se reimpondrían las políticas de privatizaciones, de exclusión y discriminación que imperaron en el pasado reciente, y sólo accederían a los servicios educativos quienes tengan poder de consumo, y las grandes mayorías de niños y jóvenes pobres serían relegados al oprobioso campo de la ignorancia, la marginalidad y delincuencia.
Así pues, el escenario de nuestras organizaciones de aprendizaje está supeditado al evolucionar de la situación política de la sociedad venezolana. Sería ilusorio pensar que el sistema educativo es ajeno a las circunstancias políticas que se producen en el entorno nacional. Y parafraseando a Bolívar, diría: El sistema educativo y las instituciones escolares del país marcharán con el mismo rumbo con que marche su sistema político.
Es comprensible entender que el fortalecimiento de la educación requiere de la incorporación y aplicación intensiva de las tecnologías de la información y comunicación, pero por encima de esto, tal fortalecimiento dependerá fundamentalmente de la orientación política que tenga la sociedad.
En el siglo XXI no puede dejarse de lado las nuevas tecnologías y más importante aún, no podemos dejar que las nuevas tecnologías se adueñen de las mentes y espíritus de los alumnos. Las nuevas tecnologías, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son instrumentos imprescindibles para el conocimiento en el siglo XXI, de modo que su dominio es parte de la educación de los niños y niñas de hoy. El cómo se utiliza dichas tecnologías en nuestras centros de aprendizaje dependerá de la visión ética y política que tenga nuestra sociedad.
En conclusión, el escenario que visualizo para nuestros centros y organizaciones de aprendizaje en nuestro país está impregnado de optimismo. Optimismo que se afinca en los proyectos que se adelantan actualmente, los que parten de una visión ética y política fundadas en un humanismo liberador, solidario y amoroso.